Al comienzo eran muy bastos y se hacían de pastizal, cañas u hojas grandes tenían la única función práctica de protección e intimidad. Con el paso de los años, los noren pasaron a ser de tela, que como se puede ver en las fotos que acompañan este texto, está dividida en varios trozos para facilitar el acceso.
También la función cambio se comenzaron a utilizar como una forma de publicidad donde el propietario del establecimiento podía exhibir, mediante dibujos o kanji que tipo de productos se vendían en el local.
Como aclaración, no hay que confundir un noren con un estor japonés, son elementos completamente distintos, mientras uno, son varios trozos de tela unidos entre sí que se pasa a través, el otro es una cortina que se despliega hacia el suelo.